El juicio político en contra del exgobernador de Morelos, Graco Ramírez, vuelve a colocarse en el centro de la agenda pública tras la resolución de un tribunal que obligó al Congreso local a pronunciarse nuevamente sobre el tema. La decisión revivió un expediente que había permanecido en silencio desde 2019 y que ahora regresa con la exigencia de un nuevo dictamen.
La orden judicial no implica un fallo a favor o en contra del exmandatario, sino una corrección al trabajo legislativo. El tribunal concluyó que el acuerdo aprobado por la legislatura anterior carecía de los argumentos suficientes y debía rehacerse para cumplir con los requisitos de legalidad. Este señalamiento obliga a los diputados actuales a elaborar un nuevo documento sólido y jurídicamente válido.
El caso de Graco Ramírez siempre ha estado rodeado de polémica. Fue impulsado por su sucesor, Cuauhtémoc Blanco, en medio de una confrontación abierta que marcó la transición entre ambas administraciones. La posibilidad de un juicio político se convirtió en una herramienta de presión política, y su reactivación inevitablemente volverá a encender el debate en Morelos.
Con esta resolución, la Junta Política y de Gobierno del Congreso queda en el ojo público. La exigencia es clara: pronunciarse con fundamentos precisos y sin omisiones que puedan volver a invalidar el procedimiento. La tarea no es menor, pues se trata de un proceso con repercusiones directas en la credibilidad del Poder Legislativo.
Para la sociedad, el anuncio abre viejas heridas sobre un gobierno cuestionado y, al mismo tiempo, plantea dudas sobre la capacidad de los diputados para actuar con independencia política. El Congreso está llamado a demostrar que es posible dar respuestas jurídicas y no únicamente políticas en un caso que trasciende nombres y partidos.
El desenlace marcará un precedente importante. Si el Congreso cumple cabalmente, no solo dará un paso hacia la transparencia y la legalidad, también sentará bases para que en Morelos los procesos de rendición de cuentas no se queden inconclusos o atrapados en disputas partidistas.








