La muerte de una menor atropellada en la zona conocida como “La Luna” sacudió a Cuernavaca y encendió las alarmas sobre la presencia de infancia en cruceros y semáforos. Ante ello, el DIF Morelos anunció un paquete de acciones para proteger a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
La institución adelantó que habilitará espacios de resguardo para menores mientras sus padres trabajan, con el objetivo de reducir su exposición a riesgos en la vía pública. El enfoque incluirá atención psicológica, acompañamiento social y canalización a programas que fortalezcan la permanencia segura en entornos comunitarios.
Autoridades estatales y municipales sostendrán coordinación operativa para identificar puntos críticos y casos prioritarios. El registro, seguimiento y la intervención temprana serán la base del plan, con énfasis en el interés superior de la niñez y en criterios de restitución de derechos.
En paralelo, se prevé un trabajo de sensibilización con familias y cuidadores para desincentivar la presencia de menores en semáforos. La estrategia contempla puentes con escuelas, centros comunitarios y organizaciones civiles, a fin de tejer una red de apoyo que permita detectar y atender señales de riesgo.
La institución reiteró que no habrá menores desprotegidos: la atención integral —desde contención emocional hasta asesoría jurídica cuando sea necesaria— será sostenida caso por caso. La prioridad es cortar de raíz la exposición a contextos de violencia vial, explotación o negligencia.
El caso también abrió la conversación pública sobre corresponsabilidad social. El llamado es claro: denunciar situaciones que pongan en peligro a niñas y niños y, al mismo tiempo, acercarse a los servicios disponibles para construir entornos seguros y afectivos.








